Escribiendo este artículo me encontré que la mayoría de los posts sobre la relación entre la naturaleza y la salud abordan el tema como si de una curiosidad o asunto de estilo de vida urbano se tratare; para nosotros esta relación es mucho más estrecha, importante e interesante.

En este post hablaremos de efectos medicinales del sencillo acto de estar en la naturaleza: caminar por el bosque, tocar o  abrazar árboles, caminar descalzos en la tierra, etc; si!, sin hacer ni tomar nada. Por ello dejaremos de lado el tema del consumo de remedios naturales.

Pero ¿Cómo es posible que el simple hecho de caminar por un bosque tenga efectos medicinales comparables con la medicina que conoces? 

Pues si, resulta que hay evidencia científica que lo confirma, ésto te interesará.

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Medicina Forestal

Los japoneses se han decantado por la calidad sobre la cantidad (de vida); están aprendiendo a vivir más y más sanamente; cada día nos llegan pedazos de antigua sabiduría japonesa (por ejemplo, el concepto de ikigai) que vienen como perlas a quienes buscamos una vida más sana y responsable.

Otro ejemplo de sabiduría japonesa es la medicina forestal (shinrin-yoku), un boom en el país con la esperanza de vida más alta del mundo que se caracteriza por ofrecer tratamientos basados en el contacto directo y prolongado con entornos naturales como coadyuvante o sustituto a los tratamientos tradicionales.

Una investigación dirigida por Qing Li de la Nippon Medical School (Japón) concluyó que la práctica continuada de los llamados baños de bosque (forest bathing) reduce significativamente la frecuencia del pulso cardíaco, aumenta el vigor, disminuye la depresión, fatiga, ansiedad y confusión.

Otra investigación logró asociar los baños de bosque a una potenciación de hasta el 46% en la inmunidad contra enfermedades infecciosas.

Otro estudio de la Universidad de Michigan mostró que sus participantes potenciaron 20% su memoria al estar en contacto con la naturaleza.

Durante un paseo por el bosque, respiramos sustancias con las que las plantas intercambian mensajes llamados terpenos que fortalecen nuestro sistema inmunológico. 

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El doctor Qing Li es inmunólogo y un gran experto mundial en shinrin-yoku.

Un mega estudio documental que recopiló datos de 290 millones de personas habló de menores niveles de diabetes tipo II, tensión arterial, frecuencia cardiaca, colesterol y estrés.

En 1989 David Strachan corroboró la llamada hipótesis de la higiene demostrando que quienes viven lejos de lugares verdes con animales de granja, sufren más alergias y asma.

A pesar de que vivimos usando aparatos electrónicos, vivimos desconectados de la fuente original

Te presentamos el  Earthing o "grounding", una corriente que sostiene que el contacto de la piel desnuda (pies descalzos, para empezar) con la tierra desencadena una serie de beneficios relacionados al cargar nuestro cuerpo de iones negativos, electrones que neutralizan los radicales libres (protagonistas de muchísimos procesos inflamatorios). 

Los defensores del earthing afirman que no es inocuo el pasar toda nuestra vida envueltos en tejidos sintéticos que nos aíslan eléctricamente del planeta y que de nuevo, el mero contacto con la tierra, per se, es saludable... Así es, sin fórmulas, sin tomar ni comprar nada, sin efectos secundarios ni visitas de control.

El earthing ha sido científicamente relacionado con beneficios como Disminuir la viscosidad de la sangre, mejora de la eficiencia respiratoria, y disminución de los niveles de inflamación crónica; esto NO es poco decir porque gran parte de los males que nos aquejan a los urbanitas y gracias a los cuales nos saturamos de fármacos está relacionada con la inflamación.

¿Una bacteria saludable?

Pues si, te presento a Mycobacterium vaccae, una de las responsables del aroma que percibimos en el bosque y que se conoce por sus propiedades inmunitarias y antiinflamatorias, útiles en el tratamiento del asma, el cáncer, la psoriasis, la dermatitis o la depresión.

Mary O’Brien, oncóloga del Royal Marsden Hospital de Londres comprobó que M. vaccae funciona como un antidepresivo, al observar que un grupo de pacientes de cáncer experimentaron significativos cambios positivos en el funcionamiento cognitivo, los niveles de vitalidad.

Científicos de la Universidad de Colorado descubrieron que M. vaccae aumentaba notablemente los niveles de serotonina y norepinefrina en el cerebro de ratones causando un efecto similar a fármacos antidepresivos como el Prozac pero sin sus desagradables e innecesarios efectos secundarios.

En ratones, las neuronas que se activan con la inyección de M. vaccae son las asociadas con el sistema inmunitario, lo que sugiere que hay una conexión muy estrecha entre este sistema y nuestras emociones. 

¿Abrazar un árbol?

Este es uno de los temas más populares,  no hay  web ecológica o de salud alternativa que no tenga el mismo post repetido sobre los beneficios de abrazar un árbol! El tema se ha vuelto moda y motivo de que muchos nos llamen "tree huggers" (abrazaárboles) en tono de burla. 

Si has entendido lo que aquí expongo, comprenderás que mientras más directo, prolongado, sincero y crudo sea tu contacto con los entornos naturales, sus efectos, sean cuales sean, serán más intensos.

Abrazar un árbol es uno de los ejemplos de cómo hacer tu experiencia más intensa.

La evidencia que encontré es poca, pero la única referencia que todos los escritores online están citando para avalar el "tree hugging" está MUY buena! : Es un libro que se llama "Blinded by Science" de Mathew Silverman (el enlace está en inglés pero si te interesa, seguro encontrarás manera de traducirlo).

Pero vamos, no hay que ser un genio para comprender que eso de "abrazar un árbol" es solamente una forma más de Ecoterapia, una más emocional, más entregada, pura e intensa. Claro que no se trata de "ir y poner los brazos" alrededor de un árbol y ya; tienes que oner de tu parte y hacer la experiencia tuya:

Tu consciencia,  tu intención, tu lugar, tu momento, tu árbol, un abrazo sincero en búsqueda de felicidad, claridad o salud... 

¿Por qué no lo intentas y regresas luego a relatar tu experiencias en los comentarios?

Yo estoy tan seguro de ésto porque afortunadamente viví la experiencia (léela, te agradará) en carne propia; Aún teniendo una formación científica (psicólogo) no necesito evidencias o  estudios para demostrar(me) que mantener contacto directo con los árboles me ha cambiado la vida... para mejor.

Pero ¿cómo así? ¿Camino por el bosque y ya?

Tampoco que es que fuiste, pisaste el bosque y te curaste, no.

Todo método de sanación basado en lo natural requiere comprender 2 cosas:

1 Quien sana es el individuo, no la medicina (ni el fármaco ni el bosque): El protagonista del proceso de sanación eres con tu consciencia e intención; lo más valioso de toda medicina natural es que despierta al individuo, le hace consciente de su rol protagónico y lo saca de de víctima / paciente / obediente, típico de la medicina tradicional.

TODO remedio natural es visto como una ayuda para enfocarte, empoderarte y fortalecer tu intención; sanar implica despertar y conocer las raíces emocionales de tu enfermedad (tu conflicto) para adquirir una intención  de sanación clara y poderosa.

En el caso de los baños de bosque, la ayuda que te prestarán los químicos respirados y tocados, la ausencia de ruidos urbanos, la calma y cercanía con seres vivientes compatibles con la naturaleza humana viene totalmente supeditada a tu estado mental, por eso es que la medicina forestal incluye técnicas de meditación y mindfulness.

2 No es rápido, automático o instantáneo: Esa es una de las mañas que "lo natural" nos obliga a dejar; la necesidad ansiosa y enfermiza de los resultados inmediatos. Por más poderosa que sea la medicina forestal, entiende que estamos hablando de hábitos (los que nos enferman y los que nos sanan); todos estos estudios hablan de los efectos de las visitas habituales y prolongadas. 

La nueva noción de salud que me regaló el bosque

La experiencia de la que te hablé + muchos años de estudio de la biodescodificación emocional de las enfermedades fueron el contexto que vio nacer ésto que quiero regalarte con mucho amor; lee con detenimiento, falta poco.

La salud de un ecosistema está basada en un equilibrio autorregulado y autosuficiente en el cual todas las partes cooperan para lograr un estado en el que lo importante es la preservación de la vida en las mejores condiciones posibles para el sistema entero, sin privilegiar o dañar a ninguna de sus partes.

En la naturaleza no existe la enfermedad tal y como la conocemos; vida y muerte de cada individuo son parte de un mismo proceso estable y creador, libre de los juicios, sentimientos y apegos propios del ego humano.

La enfermedad no es un error o aberración, sino parte integral de un proceso de evolución en el que balance y desbalance son dos caras de una misma moneda.

La enfermedad es en realidad un lenguaje que usamos los humanos, separados de nuestros ecosistemas naturales, para expresar nuestra necesidad de volver a ellos.

El protagonista de ese continuo vaivén entre balance y desbalance es el ecosistema mismo sin depender de artificios para transitar por su camino evolutivo.

Y ya que sabemos que los humanos no somos más que ecosistemas parlanchines...

La salud es un proceso endógeno de aprendizaje y evolución en el que tú eres el autor, siendo tus emociones, el lenguaje con el que te comunicas con tu cuerpo y con la naturaleza.

Tan poderoso que cuesta creerlo

Cuesta creer que científicos estemos hablando de bichos de la tierra, que al respirarlos estimulan nuestro sistema inmunitario, lo que nos hace más saludables y sentirnos mejor, al mismo tiempo.

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Cuesta creer que médicos estén recetando irse a meditar al bosque como tratamientos equivalentes a  regímenes de medicamentos.

¿O no?

A mi lo que má me cuesta creer es que estemos obviando y naturalizando los efectos nocivos de la vida urbana, tanto que se nos está olvidando  qué es realmente la salud.

"A menudo buscamos medicamentos cuando no estamos bien, pero la exposición a ambientes que promueven la salud es cada vez más reconocida como prevención y ayuda para el tratamiento de enfermedades... un impacto clínico significativo"

Andy Jones, Doctor y profesor

Hemos confundido la búsqueda de la salud con el consumo de medicamentos; dejando a la naturaleza fuera de la ecuación, la realidad es que sanar no es un privilegio que nos dan las medicinas o los médicos, sino el poder (y derecho) de vivir que adquirimos todos los seres al funcionar en armonía con nuestro ecosistema.

Conclusión

Esto de sanar meditando en el bosque tendría que hacerte cosquillitas en el cerebro ¿no?

Piensa ¿Por qué ocurre ésto? ¿Qué tenemos los humanos o la naturaleza que al simplemente entrar en contacto con un ecosistema natural comenzamos a sanar?

Para nosotros en Conciencia & Co. hay una clara ventaja de usar productos naturales que tiene que ver con la compatibilidad superior entre éstos y nosotros:

  • Más beneficios por producto
  • Efectos más duraderos
  • Mucho menos efectos secundarios
  • Aromas más ricos y embriagantes
  • Muchos menos contaminación resultante

Esta compatibilidad se nota especialmente en productos naturales para la piel que tenemos en la tienda y que nos tienen enamorados. Es difícil de explicar nuestro entusiasmo porque va más allá de la calidad del producto, se trata de una complicidad mezclada con cariñito y admiración ; - WOW! ¿Cómo puede darse algo tan genial en la naturaleza sin nuestra intervención? - solemos preguntarnos atónitos. 

Los productos naturales que además son artesanales suman el amor de nuestra tierra con el de las personas que han encontrado una forma responsable y autosustentable de vivir (cosa que admiramos a tope); por eso para nosotros, usar y recomendar productos naturales es un emocionante acto de amor que muy difícilmente sentiremos al usar productos industriales.

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